jueves, 27 de agosto de 2009

Mitos y verdades sobre el ámbito privado

Se pusieron en el tapete las acciones de ámbito privado, y se las exime de toda razonabilidad, dejando la puerta abierta a muchas discusiones que dan paso a una vida en sociedad más errática. Las decisiones que se toman en torno al dudoso “ámbito privado” generalmente no están circunscriptas a la casa u oficina de la persona, el campo es más amplio. Viendo los conceptos vertidos últimamente sobre el tema, me pregunto sobre la validez de exigir a los motociclistas el casco o el cinturón de seguridad a los automovilistas, o considerar ambas una falta grave… acaso no deciden éstos sobre sus propias vidas y no sobre la de los demás. Pero entonces, si éstas son faltas graves, la drogadicción no lo sería también. Seamos realistas, la evidencia indica que todas las drogas matan, en mayor o menor medida, de una forma o de otra, desde el alcohol hasta el paco pasando por el tabaco. Se protege al automovilista, pero es porque las estadísticas negativas no colorean bien los ámbitos políticos. Pero por otro lado, se ha confirmado ya que gran parte de los robos y homicidios se hacen bajo los efectos de las drogas, y muchos de ellos para costearse el hábito. ¿Estas medidas liberatorias nos protegen de eso? Creo que debemos hacer una profunda reflexión sobre el tema, las leyes y los que las aplican… no estamos facilitando ninguna recuperación de los adictos, sino que creo que estamos pavimentando un camino al infierno para todos. Si será legal poseer drogas y llevarlas encima, pronto será también andar drogado, y más tarde, los hechos de éstos serán inimputables. Con la libre circulación, aumentará el tráfico de drogas y la corrupción existente. ¿Acaso toda sustancia que afecta los estados naturales de una persona, por ley debe ser suministrada bajo observación de alguien matriculado y responsable, nunca de libre circulación, y mucho menos aprobado irrestrictamente su consumo personal?

viernes, 24 de abril de 2009

El Rey, la Reina, el espejo y Blancanieves

En el bosque de las mentiras vivía una hermosa reina casada con el exitoso Rey que gobernaba de entre las sombras.
Esta reina, muy insegura de sí misma, a pesar de declamar que era la más bella de todas, todas las mañanas le preguntaba a su espejo de encuestas si era la más bella del bosque.
Diariamente, él le contestaba que había algo o alguien que opacaba su imagen, así que entre ambos esposos mandaban a decapitar o a destruir lo que suponían los eclipsaba o ponía en duda sus designios.
Mientras tanto, coherentes con la debilidad de su estima, a cada tanto abandonaban la opulencia de sus palacios y sin cambiarse de vestiduras, visitaban casi todos los rincones vulnerables del reino a repartir migajas e ilusiones. En estos actos llenos de bufones que ellos mismos llevaban, vestidos en sus mejores galas y hermosos plumajes, hablaban aireadamente de repartirles las riquezas del reino y se ufanaban de la calidad institucional de su gestión y de la calidad de sus escuderos y lanceros.
Tal era la psicosis en que vivían tratando de preservar su poder, que al ver el descontento popular que se producía por tanta hipocresía, tuvieron hasta el descaro de comenzar a poner las caras de los escuderos, que eran líderes de las mismas aldeas, dibujadas en las vacías proclamas que se desparramaban por las mismas, con las que trataban de mantener hechizados a los pobres aldeanos del pueblo.

El fin del cuento arquetípico indica que Blancanieves, la república, ya no tan blanca y varias veces violada en todo su cautiverio…. será rescatada por el voto democrático y vivirán felices hasta que aparezca otro hechicero o bruja que nos asole con su magia negra…