Leía días atrás que “la fuerte suba del oro capta el interés de los argentinos” y que “los operadores señalan que hay una explosiva demanda de monedas, lingotes y joyas”.
También he visto que la historia Argentina esta teñida de paradojas y contradicciones, mientras lo más coherente y atroz es que se siguen repitiendo sistemáticamente a lo largo de los años.
No bastó con depredar los bosques de las cuencas de los ríos en épocas de la colonia, tampoco talar indiscriminadamente árboles para el ferrocarril, o exterminar chinchillas, huemules y choiques hasta su extinción.
Hasta hubo una empresa inglesa, la Forestal Land, Timber and Railway que depredó más de 2 millones de hectáreas de tierras compradas y hasta 200 mil de tierras fiscales de bosque nativo para enviar madera de quebracho a Europa para la producción de tanino, con el beneplácito de los Argentinos y sus autoridades. Se dice que se hizo para evitar que el país fuera una potencia en momentos que surgía.
Hoy asistimos a otra de esas paradojas: mientras todos se preguntan cómo hacer para aumentar el 1% del agua potable del mundo que se hace escasa para los más de 6 mil millones y medio de personas, nosotros debatimos agitadamente cómo contaminar las fuentes mismas de la nuestra, ubicando una minería del oro inútil, que nos dejará más miseria que riquezas y a la que sólo accederán algunos, a cosas manufacturadas en el extranjero.
O es que nos quedará algo más que glaciares destruidos, napas y masas de aire contaminadas, y algo de trabajo temporal especializado.
Con ello… ¿es que vamos a hacer arrancar una industria nacional o ser socios siquiera en la tecnología de alguna multinacional? Sabemos que no. Terminaremos secos y vacíos como los campos donde crecían los Quebrachos. Alumbrera sólo sirvió para dibujar vacíos números en las cifras económicas argentinas y silenciosas caras de gente que ya no pueden ni criar sus animales o sembrar sus cosechas, mientras también silenciosamente la ponzoña se filtra por las entrañas de nuestra patria hasta que sea ya muy tarde.
...Mientras contaminan nuestras aguas, mientras convierten en hoyos nuestras reservas, mientras compran con monedas nuestros campos y montañas, mientras soñamos pertenecer a un club al que está probado que jamás nos dejarán entrar… ¿alguna vez tendremos una Rebelión de Cipayos?
Publicado en Los Andes, Mendoza - 16/08/2006
Uno, Mendoza - 12/08/2006
Catamarca es Noticia, Catamarca - 10/08/2006
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