Nos enseñan de muy pequeños los 3 poderes en democracia, y con un poco de suspicacia, también que hay un poderoso cuarto en el periodismo. Creo que hace falta reordenar un poco estas ideas...
Sin lugar a dudas en democracia el primer poder es el del soberano, el del pueblo. En una actitud denominada republicana, se delega este poder en representantes para conformar 2 poderes: el Ejecutivo y el Legislativo. El primero para ejecutar las acciones que el pueblo necesiten o deseen en un marco de pseudo-consenso dado por el liderazgo de una matemática proporción sobre quienes aspiraban por el mismo lugar. Los representantes del segundo pretenden fijar los límites o el marco de referencia para las actividades entre las personas, y al mismo tiempo consensuar sobre lo que se considera está bien o está mal, dejándolo plasmado en leyes a las que todos debemos adherir. Por último, se estableció otro poder, el Judicial, para decidir sobre los conflictos surgidos de las actividades de las personas y decidir sobre su interpretación, y hasta del mismo marco de referencia.
Los tres poderes salidos del soberano deberían tener efectivos controles cruzados para evitar los desvíos propios a la naturaleza humana (errar) y de los propios del abuso del poder (oligarquía, corrupción, nepotismo, etc). Sin embargo, han demostrado a través de los años que no son suficientes y aun más hoy en día en que un gobierno de representantes, dirige al pueblo y su patrimonio a los destinos más inimaginables, impunemente. Ya nada sorprende: venta de armas a países donde garantizábamos la pacificación, atrocidades más graves del planeta (AMIA, etc.), negociados, vaciamientos, coimas, crímenes... hasta llegar a estos homicidios por desnutrición. Reina el descontrol y una vez más no habrá responsables, sólo otra vuelta más de tuerca que avanzará sobre la pasada.
No parece haber cura para el caso que se dio en Argentina cuando el ejecutivo y el legislativo tuvieron la mayoría y a su vez decidieron aumentar la Corte, nombrando sus propios jueces. Más tarde, un solo Decreto resulta socavar las bases más profundas de la Constitución ante el estupor de todo el pueblo. Es claro que el soberano debería tener un mecanismo con el que pudiera reclamar los desvíos sobre el poder delegado y rectificar una oligarquía o tiranía encubiertas. No conozco la solución, pero creo que deberíamos buscarla a través de asambleas u organizaciones de probada rectitud en defensa de los derechos del pueblo, o tal vez creando un organismo supremo de emergencia de manera de no caer en los graves incidentes del pasado diciembre con una Asamblea Legislativa formada por los mismos que ineptamente llevaron las cosas a ese estado terminal. El primer poder es el del pueblo. De allí deben surgir los otros tres con efectivos controles y una capacidad de “auditoría”. Nuestra pereza nos legó nuestra historia.
Por último el “cuarto poder”, el periodismo debería estar al servicio del primero, el pueblo, y no de los escandaletes de turno, los intereses de bloques económicos, raitings o ventas. No debe olvidarse que de alguna manera se ha constituido en aquel antiguo “ojos y oídos del pueblo”, y no me equivoco a arriesgar que también en su razonamiento y formación de opinión.
http://www.losandes.com.ar/nota.asp?nrc=100815
http://www.losandes.com.ar/notas/2002/11/27/escribeellector-55894.asp
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